¿Qué tipos de riesgos hay?
Estamos acostumbrados a oír que las inversiones son seguras o tienen un riesgo. Podríamos definir el riesgo cómo la probabilidad de que ocurra un suceso (favorable o desfavorable) asociado con los rendimientos (mayor o menor rentabilidad real de la inversión), los flujos de caja (cobrar o no cobrar un dividendo de una acción, por ejemplo) o el valor de un activo (por ejemplo poner un precio de mercado a una vivienda actualmente).
Veamos algunos tipos de riesgos a tener en cuenta:
1.- El que ningún inversor debería afrontar jamás: el riesgo de estafa. Evidentemente no se nos anunciará que el producto que se nos ofrece es una estafa, deberemos saber los fundamentos básicos del producto financiero, analizar la profesionalidad, historial y solvencia del emisor y de la empresa que comercializa el producto.
2.- Riesgo puro: asociado a perder lo invertido por acontecimientos adversos al estilo incendios u otro tipo de catástrofes, accidentes o la quiebra del emisor del producto de inversión (no queda muy lejana para los inversores españoles la quiebra del banco de inversión americano Lehman Brothers).
3.- Riesgo operativo o económico: Factores internos o externos que pueden incidir en el negocio tales como los cambios en los mercados, diferentes estrategias de las empresas competidoras, crisis económicas generales o en sectores concretos, variaciones de precios de los activos subyacentes a la inversión (que suba el precio del oro si invertimos en empresas que comercializan este producto, por poner un ejemplo) o cambios en la regulación legal, entre otros.
4.- Riesgos relacionados con la rentabilidad: Se suele decir que una inversión tiene riesgo si no tiene una rentabilidad asegurada. En esta tipología podemos incluir el riesgo de perder dinero por la propia naturaleza del producto de inversión. Las acciones, por poner un ejemplo conocido por todos, tienen riesgo tanto por su rentabilidad (que podríamos asimilar a los dividendos que reparte la empresa) cómo por su precio (podemos perder dinero si las acciones que hemos comprado bajan de precio y tenemos que venderlas para obtener liquidez).
5.- Riesgos de liquidez del activo: Tiempo o dificultades de convertir la inversión en liquidez (dinero). Hoy en día los propietarios de viviendas que necesitan venderlas se han topado de bruces con este problema: las casas que antes se vendían sin problemas ahora resulta muy complicado venderlas incluso asumiendo pérdidas.
6.- La inflación: Si creen que la mejor forma de no asumir riesgos es no invertir sus ahorros es dejarlos en la cuenta corriente de su banco, se equivoca. La inflación o subida generalizada de precios, se come año a año el valor de su dinero. Para no perder dinero, al menos tiene que conseguir un plazo fijo en el propio banco que le ofrezca una rentabilidad igual a la inflación.
CONOCER EL PRODUCTO EN QUE SE INVIERTE
Parece una evidencia, pero no lo es tanto nunca invierta en un producto que no entienda bien. No es tan sencillo como parece; si simplemente se fía del empleado de su banco que le sugiere que ese fondo de inversión con un nombre tan rimbombante es una gran inversión y es “tan seguro como un plazo fijo”, lo lamentará. La carga de trabajo y falta de especialización de muchos bancarios hace que su asesoramiento no sea suficiente para decidirnos por uno u otro producto. Debemos entender cómo funciona.
Para resumir muy brevemente los productos de inversión más comunes con los que topamos habitualmente, podríamos mencionar: Deuda pública del Estado: Podríamos decir que es el activo libre de riesgo por antonomasia. Nos dan una rentabilidad asegurada sin riesgo (en realidad siempre existe el riesgo soberano, que quiebre el Estado como ha pasado con ha pasado con Grecia y no pudiera pagar sus deudas). Son conocidos por renta fija estatal, para diferenciarla de la renta fija de las empresas o privada.Plazos fijos de las entidades financieras: Técnicamente conocidos por IPF (Imposiciones a Plazo fijo). En una situación normal suelen tener una rentabilidad cierta por debajo del euribor (que toman los bancos y cajas como referencia del coste del dinero para ellos). Son inversiones seguras, salvo que quiebre la entidad (en el caso de España el Fondo de Garantía de Depósitos asegura hasta 100.000 euros por persona y entidad financiera).
Bonos estructurados: Producto de renta fija privada que ha dado muchos problemas ya que es de una complejidad elevada (son productos que combinan una inversión segura con un derivado financiero) y se ha comercializado al inversor minorista de forma un tanto masiva. Combina un producto de rentabilidad asegurada con un derivado financiero. Para simplificar, un emisor (Empresas A) emite este bono que puede asegurar o no el total invertido, con una rentabilidad que depende de la evolución de unos activos subyacentes (por ejemplo del valor de 3 acciones); un banco (Banco X) comercializa el bono cobrando por ello una comisión y un particular invierte en este producto (normalmente cada bono cuesta 50.000 euros). ¿Problema grave que ocurrió con la quiebra de Lehman Brothers ? Que era el emisor de bonos (Empresa A), comercializados por bancos españoles (Banco X). Quiebra el emisor, Lehman Brothers, y el inversor no puede reclamar, en principio, al banco que le ha “vendido” el bono. Tendrá que esperar que se liquide Lehman Brothers para ver que parte de su dinero recupera.
Acciones: Título negociable en las diferentes bolsas que representan un porcentaje de propiedad de ella. Es la renta variable más conocida para el inversor común. El riesgo de esta inversión es tanto de rentabilidad como de precio como, también, de quiebra de la empresa. Pensemos que el accionista es, en realidad, un propietario de la empresa; es el último en cobrar si la empresa se tiene que liquidar.
Fondos de inversión y ETF (Fondos de Inversión Cotizados): En este tipo de producto se compran participaciones en una cesta de productos en los que invierte el Fondo. Normalmente son cestas de acciones de determinados mercados o sectores elegidos según la política de cada gestora de fondos. Los ETF son un tipo nuevo de fondos de inversión que se cotizan y se pueden vender y comprar como las acciones, ya que tienen precio en cada momento. Son instrumentos ya más complejos, ya que los hay que invierten en índices, en oro y en multitud de inversiones diferentes; además los hay que ganan si baja el Ibex (ETF s short o ultrashort), por ejemplo, y otros que ganan si sube.
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