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Archivo del mes: septiembre, 2011

Ahorrar e invertir a través de una aseguradora


La rentabilidad de sus depósitos y productos referenciados a la renta variable oscila entre el 3% y el 5% a partir de 6.000 euros.

Los ahorros atesorados por los españoles no siempre tienen que reposar en una cuenta corriente, que apenas genera intereses. Pueden rentabilizarse a través de una fórmula que hasta ahora pocos conocían: la contratación de un depósito o un producto financiero a través de una aseguradora. Prometen una elevada rentabilidad, de entre el 3% y el 5%, y el importe mínimo para contratarlos ronda los 6.000 euros. Los propios ahorradores establecen los plazos para el capital y cuándo desean disponer de él.

Depósitos, los más seguros.

Con el claro objetivo de ampliar sus nichos de mercado, las aseguradoras han unido a sus tradicionales pólizas otros productos financieros que hasta hace pocos años sólo comercializaban bancos y cajas de ahorros. Depósitos y activos financieros referenciados a la renta variable son, por el momento, los productos escogidos. Entre la oferta de las compañías de seguros y de las entidades financieras hay pequeñas diferencias. Digna de mención es su rentabilidad, superior a la de los modelos tradicionales de contratación, que oscila entre el 3% y el 5%. Los plazos de amortización giran en torno a cinco años y el capital mínimo que hay que desembolsar se aproxima a 6.000 euros, aunque en ocasiones se exigen cantidades menores. Son productos garantizados que, en su mayoría, permiten a los titulares rescatar el dinero en el momento en que lo deseen.

Para los inversores con perfil conservador y que quieren proteger su capital a la vez que lo rentabilizan, el depósito es la opción idónea. En casi todos los casos, el inversor establece durante cuánto tiempo quiere ahorrar y cuándo quiere disponer de su dinero. Transcurrido el plazo de un año, el producto se renueva de modo automático, con un interés revisado para la siguiente anualidad. En caso contrario, se podrá disponer del capital y de los intereses generados. Un depósito con tal flexibilidad es el “MaxiPlan” de Santa Lucía, un producto de ahorro con rentabilidad garantizada de hasta el 4%.

Vinculados a un seguro, el “Garantía Súper 3″, de Mapfre, garantiza una rentabilidad mínima del 3% anual desde la fecha de efecto hasta el vencimiento; el “Flexiplus” de AXA España la eleva hasta el 4,8% neto anual. La duración del contrato es ilimitada, hasta la disposición total del saldo en cuenta o el fallecimiento del asegurado.

Referenciados a la renta variable
Los productos de ahorro vinculados a la renta variable son peligrosos. Están supeditados a la evolución de los índices y su rentabilidad, determinada por el comportamiento del Eurostoxx-50 y Euríbor. A pesar de sus riesgos, es una opción muy rentable y adecuada para los ahorradores más osados. Así lo evidencia el “Top Index” de Zurich Seguros: genera a su vencimiento el 36,6% de la revalorización del Eurostoxx-50.

Vinculado al Euribor, un seguro de vida combinado con un depósito (el Seguro Doble Euribor CCM, de CCM Vida y Pensiones) permite contar con las ventajas y coberturas de un seguro, a la vez que se obtiene rentabilidad para el capital invertido. En función de la edad y la evolución del índice de referencia europeo a tres meses, se pueden tener ganancias de hasta el 3,3%, nunca inferiores al 3%. Además, se puede rescatar el dinero en cualquier momento.

Fondos de inversión
La contratación de un fondo de inversión es otra de las posibilidades que contemplan la mayoría de las aseguradoras. Se puede escoger entre una extensa gama, en función del perfil de cada cliente. Permiten invertir con un nivel de riesgo bajo, medio o alto, y obtener una rentabilidad atractiva, gracias a su distribución en renta fija y variable. Para los ahorradores más conservadores, la totalidad de la inversión se puede hacer en fondos monetarios, que los convierten en “cesta refugio” a la espera de poder volver a opciones más agresivas, cuando mejoren los mercados bursátiles.

Para contratarlos, no es preciso tener ninguna relación con la aseguradora. Al igual que ocurre con las entidades financieras, basta con dirigirse a la compañía y escoger el fondo que se adapte mejor a las necesidades de cada inversor, sin estar obligado a suscribir póliza alguna.

Viajar con seguro: una pequeña inversión para una gran tranquilidad


No disponer de un seguro de viaje que cubra cancelación o extravío de las maletas genera una pérdida económica, pero no contar con una póliza que cubra los gastos médicos puede acarrear serios problemas en función del destino elegido.

Los ajustes llegan también a las vacaciones. Pese a la holgura no deseada de miles de bolsillos, conviene no precipitarse en los recortes de gastos en apariencia prescindibles. Uno de las tentaciones puede ser renunciar al seguro de viaje. Sin embargo, hacerle un hueco en la maleta o en la mochila es buena idea cuando se viaja a destinos exóticos o lejanos en los que la asistencia sanitaria o una obligatoria prolongación de la estancia pueden salir muy caros. Este año, además, problemas como la gripe A incrementan el interés por este tipo de seguros. Pero, ¿cuáles son esos destinos hacia los que conviene desplazarse con una buena póliza? ¿Qué debe ofrecer un buen seguro para resultar útil?

En busca de la póliza perfecta

Las coberturas más valoradas de estos productos por parte de los clientes se resumen en tres: la asistencia sanitaria, la pérdida de equipajes y la indemnización por cancelación del viaje. Desde hace unos años se ha incrementado la demanda de seguros exclusivos de anulación, principalmente en servicios aéreos, ya que el viajero es consciente de que una vez emitido el billete (salvo tarifas especiales) su dinero no se le devolverá si no puede viajar. Pero estos seguros de cancelación no son útiles cuando se viaja al extranjero. En este caso, conviene contratar un seguro de viaje completo (no sólo de anulación) que incluya también las mencionadas coberturas de asistencia sanitaria y pérdida de equipaje. Además, los seguros de viaje integrales contienen otra serie de prestaciones como indemnización por gastos en los que tenga que incurrir el viajero para la compra de artículos de primera necesidad ante retrasos en el viaje; indemnizaciones por demora, gastos de repatriación por enfermedad, accidente o fallecimiento durante el viaje, gestión para anular sus tarjetas perdidas o robadas o incluso servicios de intérpretes.

De media, los seguros que se ofertan en España cubren en torno a 600 euros por equipaje, unos 60 euros para cubrir gastos para la compra de artículos de primera necesidad, otros 60 euros por gastos como los de sustitución de documentos de viaje por pérdida, robo o apertura y reparación de la caja de seguridad por perder la llave. En cuanto a demoras, las aseguradoras pagan unos 90 euros por hora de retraso en la partida del viaje, hasta un máximo de 300 euros. Si no se pudiera viajar por overbooking, la indemnización alcanzaría los 90 euros. Por fallecimiento, la cobertura es de 6.000 euros y la repatriación, también por enfermedad grave está cubierta, los gastos correspondientes son ilimitados y correrían a cargo de la aseguradora.

Si bien todas las prestaciones anteriores son útiles y necesarias, la cobertura más valorada es, con mucho, la asistencia sanitaria. En principio, el extravío de la maleta tiene el mismo coste para el usuario (si no dispone de seguro), independientemente del destino elegido: reponer la ropa y otros objetos personales correrá a cargo y dependerá del propio usuario. Por su parte, la cancelación del viaje puede suponer, como mucho, la pérdida del dinero adelantado a la entidad. Sin embargo, no contar con una póliza que cubra los gastos médicos puede originar, además de un importante trastorno económico, un agravamiento del problema de salud físico que se haya contraído e incluso desequilibrios psicológicos.

La factura en asistencia sanitaria puede ser muy diferente en función del emplazamiento elegido. Si se viaja por España, este seguro no es imprescindible porque nuestro sistema de la Seguridad Social corre con todos los gastos derivados de un posible accidente o enfermedad. No obstante, en Europa y, sobre todo, fuera de nuestro continente, son muchos los países que no cuentan con un sistema sanitario público y el viajero es el responsable de costear la atención recibida, las consultas y los tratamientos. Esta circunstancia explica que, si de media sólo un 20% de los viajeros suscriben un seguro, el porcentaje se eleva al 60% si el destino elegido es un lugar fuera de España.

Destinos donde conviene “blindarse” con un seguro
Estados Unidos. Una consulta médica en territorio estadounidense cuesta, de media, 100 dólares y la factura en medicamentos no baja de los 60 dólares. Asegurar una estancia en Estados Unidos de una semana puede costar 83 euros de media, un precio similar al que se pagaría por una única consulta con un profesional.
Canadá. Su sistema público de salud sólo está disponible para residentes con una estancia superior a los tres meses. Para visitantes o turistas el cuidado de la salud es caro, sobre todo las medicinas. Por tanto, si se viaja a este país es conveniente protegerse con un seguro de viaje completo. Como en Estados Unidos, una estancia de cinco a diez días puede asegurarse por 83 euros de media. Si el viaje se prolonga de 11 a 16 días, el coste de la póliza de viaje variará entre los 105 y los 112 euros.
Lejano Oriente. Disfrutar de unas vacaciones en lugares como Tailandia, Birmania o Vietnam atrae cada año a más españoles. Son destinos exóticos, en los que se combina la naturaleza con el arte y una cultura muy diferentes. Sin embargo, su sanidad no es equiparable a la española, elemento que se suma a las barreras idiomáticas. En estos destinos, más que el coste en sanidad, lo que se valora del seguro de viaje utilizado en estas regiones es la labor de la aseguradora en gestión, búsqueda y contacto con el servicio, el médico, el tratamiento y los medicamentos adecuados. Cuando se viaja a estos países es de gran utilidad la contratación de una póliza que contemple además un servicio de intérprete. Tanto para estos destinos, como para Canadá y Estados Unidos, el coste máximo que cubre el seguro se sitúa entre los 25.000 euros y los 50.000.
Europa. La necesidad de contratar uno de estos seguros es menor respecto a otros lugares. Todos los países de la Unión Europea disfrutan de un servicio de asistencia sanitaria de forma gratuita, ya que se han firmado convenios de colaboración con la Seguridad Social española, por lo que un español puede recorrerse Europa con la tarjeta sanitaria europea. Un seguro para viajar por algún país europeo cuesta 37 euros para estancias de cinco a diez días o los 50 si las vacaciones duran entre 11 y 16 días. En cuanto a la cobertura máxima, la franja va de los 6.000 euros a los 15.000.

Viajes por España: el seguro como un extra muy útil
Puesto que nuestro país cuenta con la Seguridad Social, la cobertura sanitaria y los seguros de viaje para cubrir unas vacaciones por España son más baratos que si se viaja fuera de nuestras fronteras. Por lo general, un seguro de viaje completo para cubrir una estancia en España parte de los 25 euros. La cobertura sanitaria incluye gastos de urgencia y de traslado, ya que cualquier otro gasto médico importante se atiende por la sanidad pública. Los límites de gasto en la cobertura sanitaria se mueven entre los 1.500 euros y 2.000 euros.

Cómo utilizar el seguro de viajes
Son numerosas las preguntas que se plantean los viajeros cuando necesitan asistencia médica fuera de su país de origen. A continuación se resumen las más importantes:

¿A quién recurrir si se necesita asistencia sanitaria y se cuenta con un seguro de viaje?

Si se ha contratado un seguro de viaje y en algún momento de la estancia se necesita recurrir a él, hay que solicitar en primer lugar asistencia por teléfono. Con este fin, el turista debe recurrir a los números telefónicos proporcionados por la aseguradora (o la agencia de viajes en la que se haya contratado el paquete vacacional). Lo habitual es que el cliente disponga de dos teléfonos: uno español y otro internacional a los que puede llamar a cobro revertido (el coste lo pagará la aseguradora). Para tramitar los servicios solicitados, el usuario deberá indicar su nombre, número de póliza, el lugar, el número de teléfono donde se encuentra y la descripción del problema. La asistencia telefónica se presta las 24 horas del día durante todos los días del año.

¿Qué sucede si un asegurado sufre una emergencia y le trasladan a un centro médico sin tiempo para avisar a la compañía de seguros?
En este caso el cliente deberá abonar los gastos y, ya de vuelta en su país de origen, mediante el comprobante de las facturas, la aseguradora correspondiente le hará efectivo el reembolso de todos los gastos hasta el límite que indique su póliza.

¿Cómo notificar al departamento de siniestros la pérdida de equipajes, accidentes o responsabilidad civil?
Las reclamaciones relativas a equipajes, accidentes, demoras o responsabilidad civil deben realizarse al regreso del viaje. Hay que dirigirse a la dirección de la compañía de seguros.

¿Qué hacer si de forma involuntaria se hace daño a algo o a alguien?
Ante una situación de siniestro, el asegurado deberá redactar un escrito en el que consten detalladamente los hechos acaecidos. No se debe aceptar, negociar o rechazar ninguna reclamación sin la expresa autorización de la compañía de seguros.

¿Hay un límite en los gastos de repatriación?
Por lo general, no. La cobertura de repatriación sanitaria y la de repatriación funeraria son ilimitadas.

Seguros de ahorro e inversión


La crisis contribuye a que estos productos se centren en garantizar el capital a costa de ofrecer rentabilidades muy bajas.

La inversión sin riesgo cobra fuerza en todos los terrenos, un hecho que también se deja notar en el mercado de seguros de ahorro-inversión, centrado ahora en productos con capital garantizado a costa de ofrecer bajas rentabilidades (entre el 2% y 5% TAE). Los seguros de vida-ahorro son pólizas que aseguran la vida del titular a medio o largo plazo, desde un año. Si la contingencia -la muerte del asegurado- tiene lugar, se cobra el monto pautado en la póliza, que suele rondar los 6.000 euros y depende de la edad del asegurado. Pero, además del seguro de vida en sí mismo, combinan una inversión a plazo y una vez vencido éste -que suele ser desde un año con posibilidad de extensión-, se permite retirar la prima inicial exigida para contratarlo y las aportaciones extraordinarias realizadas, más una rentabilidad. Respecto a su fiscalidad, desde el 1 de enero de 1999, las aportaciones no dan derecho a deducción alguna en el IRPF.

Minimizar riesgos.

La búsqueda de reducción de riesgo incluye la disminución de los rendimientos en el mundo de las inversiones, una máxima que sirve para los seguros de ahorro e inversión. Así, los beneficios en este tipo de productos rondan el 3% ó 5% de Tasa Anual Equivalente (TAE). La crisis hace que la rentabilidad disminuya, y también el número de usuarios que desea contratar este tipo de productos. Por ello, ante la necesidad de captar clientes, la oferta actual hace hincapié en la garantía del capital, la disponibilidad del dinero y la flexibilidad para aportar las primas. Cajamar, por ejemplo, ofrece un producto para personas de entre 18 y 80 años, por 12 meses, que puede rescatarse a partir de los seis meses. Este seguro garantiza un capital al vencimiento igual a la inversión inicial más un adicional equivalente del 2,85% TAE. Y el capital adicional puede percibirse al vencimiento, o de manera anticipada. No obstante, en caso de fallecimiento este rendimiento bajará hasta el 2%. La prima mínima es de 1.500 euros, y por múltiplos sucesivos de 1.000 euros.

También hay entidades que ofrecen un seguro de ahorro de primas periódicas, sistema que ofrece la posibilidad de ahorrar poco a poco, con flexibilidad. De esta manera, se planifica un plan de aportaciones parciales (con mínimos que pueden ir desde 30 euros mensuales) de acuerdo con las posibilidades del asegurado, y con aportaciones extraordinarias que pueden tener un mínimo o no.

Flexibilidad, pero con condiciones
La flexibilidad en las aportaciones y en el rescate de dinero son, pues, los valores de los que están echando mano bancos y cajas para promocionar sus productos y ganar clientes en un mercado diversificado en cuanto a oferta de productos de inversión, y retraído en lo que a asunción de riesgos se refiere. Ello se refleja en que, por ejemplo, los seguros de ahorro e inversión ofrecen la posibilidad de suspender temporalmente los pagos, de modificar el importe y periodicidad de las primas para cada semestre, o de disponer total o parcialmente del capital acumulado, además de poder realizar aportaciones extraordinarias en cualquier momento.

El valor de liquidez asociado a los seguros de inversión incluye la posibilidad de rescate de manera anticipada, además de préstamos a cuenta o anticipos. De hecho, la disponibilidad del dinero antes del vencimiento desde los seis meses puede reducirse a tres meses en algunas ocasiones, aunque con variaciones en las garantías y en la rentabilidad; es decir, el adjetivo “garantizado” aplicado al capital invertido -que se refiere a la preservación, por contrato, del capital inicial- se limita en muchas ocasiones al retiro una vez vencido el plazo, y no a los retiros anticipados.

La característica diferencial de los seguros de ahorro e inversión es que permiten por una parte hacer aportaciones extraordinarias, que engordan la inversión y el beneficio final, y por otra, retirar el dinero antes del vencimiento: en general, a partir de los seis meses en los seguros de un año.

LA FISCALIDAD

Desde el 1 de enero de 1999, las aportaciones que se hagan a los seguros de ahorro e inversión no dan derecho a deducción alguna en el IRPF, y las prestaciones que se perciban en caso de supervivencia o rescate se consideran fiscalmente rendimientos del capital mobiliario, cuya tributación es del 18%. No obstante, mientras no se retire el dinero -antes o después del vencimiento- o si se prorroga la póliza y se extiende la inversión, no tributan.

Seguros de vida con inversión garantizada, desde los cajeros


Dos nuevos conceptos acaban de aterrizar recientemente en el sector de los seguros de vida en nuestro país, aunque con fórmulas importadas de Estados Unidos. Por un lado, la posibilidad de participar en productos como los seguros de vida con una inversión garantizada, en el que el cliente los puede contratar de acuerdo al riesgo que su economía pueda soportar, ya sea de forma conservadora o agresiva. Y, por otro, que la contratación de estos y otro tipos de seguros se pueda realizar a través de los cajeros automáticos, al igual que ya sucede en algunas entidades financieras con la concesión de créditos.

Esto significa que todos los usuarios nacionales pueden hacerse con un seguro de vida alejado de las fórmulas tradicionales y rentabilizar al mismo tiempo sus ahorros en lo que supone un nuevo giro por parte de las aseguradores instaladas en España, interesadas en ofrecer seguros totalmente diferenciados e innovadores. La inversión mínima en esta última propuesta oscila entre 6.000 y 15.000 euros, en función de la modalidad contratada.

Innovación en los seguros de vida.

La primera entidad que ha posibilitado en nuestro país la contratación de un seguro de vida mediante el cajero electrónico es La Caixa, a través de un producto asociado a créditos rápidos (‘Préstamos de Abono Inmediato’). Así, además de poder contratarse en las oficinas de la entidad catalana y en ‘Línea Abierta Web’, los clientes pueden ahorrar tiempo tramitándolo mediante los cajeros automáticos de esta entidad, lo que representa una novedad en el panorama asegurador español.

“Con la ampliación de la oferta de canales (Internet, oficinas y cajeros automáticos), se pretende hacer más accesibles y ágiles sus soluciones aseguradoras para los clientes que contratan préstamos, proporcionando una operativa rápida, cómoda y flexible, que se adapte a sus necesidades”, explican desde la caja catalana.

Seguros con inversión garantizada

El nuevo concepto en seguros de vida que supone la primera fórmula de protección e inversión garantizada comercializada en España viene de la mano del grupo asegurador AXA Winterthur, que acaba de lanzar al mercado ‘Accumulato’.

Este producto permite al inversor participar en el 100% de los rendimientos de una selección de fondos de inversión, escogidos de entre una serie de cestas, y, al mismo tiempo, contar con la seguridad de disponer, pasados cinco años, o bien de la garantía del capital invertido o de la garantía de una renta mensual durante 20 años. Además, permite el rescate total o parcial en cualquier momento, sin penalización para el inversor, y cuenta con una garantía de transmisión del patrimonio a herederos en caso de fallecimiento.

Se trata de un producto que proviene de los Estados Unidos, donde se lanzó hace diez años y cuyas ventas ascendieron sólo en 2006 a 13.000 millones de dólares. Este éxito, unido a la inexistencia de un producto de estas características en nuestro país y a los datos que aporta el ‘Estudio Internacional de Jubilación’ de AXA, ha llevado a AXA Winterthur a lanzar este nuevo concepto asegurador en nuestro mercado.

Es un producto que se adapta a todos los perfiles de inversor, desde los más conservadores a los más agresivos, ofreciendo la flexibilidad que estos demandan. Para ello, cuenta con cinco cestas de fondos distintas y dos modalidades de contratación, con el fin de satisfacer las necesidades de cada perfil de inversor, a través del ‘Accumulator Futuro’ y ‘Accumulator Selección’.

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